¿Mons. Viganò un anarcovacantista?

L’arcivescovo Viganò: verso l’anarco-vacantismo? (2° parte)
FONTE IMMAGINE: iFam News (https://ifamnews.com/it/)
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El conocido académico tradicionalista Roberto de Mattei ha analizado con gran contundencia la postura del arzobispo Carlo Maria Viganò, antiguo nuncio en los Estados Unidos y una de las voces más críticas con el pontificado del Papa Francisco. De Mattei no es teólogo, sino historiador, y, como es su costumbre, analiza las ideas del arzobispo mediante un enfoque histórico, apelando a ocasiones del pasado en que ya se trataron temas semejantes en la Iglesia.

En un artículo publicado en Voice of the Family, el profesor De Mattei ha sugerido que Mons. Viganò podría estar deslizándose hacia el anarcovacantismo. Este término, inventado por el propio De Mattei, es una mezcla de anarquismo (el rechazo de la autoridad) y sedevacantismo (la postura de que la Sede de Pedro está vacante).

El profesor italiano señala que, aunque Mons. Viganò ha sido muy crítico del Papa Francisco desde hace años, solo en los últimos meses ha explicado con claridad su postura. El exnuncio ha hablado de un «defecto del consentimiento» en la elección del Papa Francisco, el cual habría aceptado externamente su elección, pero sin la intención de promover el bien de la Iglesia.

La prueba de este defecto estaría en el comportamiento del Papa, «que es ostentosa y consistentemente anticatólico y heterogéneo con respecto a la misma esencia del papado. No hay acción de este hombre que no tenga un aire insolente de ruptura con respecto a la práctica y el Magisterio de la Iglesia». En ese sentido, Mons. Viganò considera que la prueba está «precisamente en el uso del engaño, el disimulo, las mentiras, la deslegitimación de los adversarios irritantes y la eliminación de los peligrosos».

Aunque Mons. Viganò no se considera sedevacantista, como los que piensan que la renuncia de Benedicto XVI fue nula, sí que defiende que la Sede de Pedro está ocupada por un usurpador, que no es Papa debido a su manifiesta intención de dañar a la Iglesia, y califica a Francisco como «inimicus Ecclesiae», enemigo de la Iglesia. En conclusión, para el arzobispo, el Papa Francisco ocuparía materialmente el puesto de Papa, pero no formalmente, por no tener la intención de buscar el bien de la Iglesia, que es esencial para el Papado.

El profesor de Mattei sostiene que esta tesis no es algo novedoso, sino una recuperación de la llamada tesis de Casiciaco, sostenida por el P. Guérard des Lauriers en los años setenta y ochenta del siglo pasado. Según esta tesis, Pablo VI era materialmente Papa, pero no formalmente, porque no buscaba «el divino Bien» y sus actos de magisterio y gobierno eran nulos, al menos desde la proclamación de la declaración conciliar Dignitatis Humanae, sobre la libertad religiosa. El P. Des Lauriers fue consagrado obispo ilícitamente en 1981 y excomulgado latae sententiae, pero sus enseñanzas siguen siendo defendidas en la actualidad por el Instituto Mater Boni Consilii, formado por antiguos miembros de la Sociedad San Pío X de Mons. Lefebvre.

Como observa De Mattei, la tesis de Casiciaco ya fue refutada en su momento por el escritor tradicionalista Jean Madiran, que señaló que consistía en una mera hipótesis sin prueba alguna. Del mismo modo, continúa el profesor De Mattei, la tesis de Mons. Viganò adolece de falta de pruebas y confunde una mera hipótesis con una tesis probada. No basta con afirmar que el Papa Francisco tiene el deseo de hacer mal y no bien a la Iglesia, hay que demostrarlo, especialmente al tratarse de una afirmación de carácter gravísimo. De Mattei indica que, aunque en su opinión este pontificado ha sido «desastroso», eso no indica que «la intención subjetiva del Papa Francisco sea dañar a la Iglesia».

De Mattei designa la postura de Mons. Viganò como anarcovacantista, porque «está creando una red de resistencia clandestina al ‘Inimicus Ecclesiae’ y ordenando secretamente numerosos sacerdotes y quizá unos pocos obispos». Ese anarcovacantismo resistente a la autoridad de la Iglesia y en lucha contra la «Iglesia profunda» sería la postura religiosa paralela a la «alianza antiglobalista» que el arzobispo promueve en el ámbito político para luchar contra el «Estado profundo».

En opinión de De Mattei, las tesis erróneas de Mons. Viganò han hecho ya mucho daño y conviene «rezar para que la mano sabia y misericordiosa de la divina Providencia les ponga remedio».

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