La última obra de Roberto de Mattei: una biografía del cardenal Merry del Val

Merry del Val
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En este blog hablamos hace algunos años de una gran obra y de imprescindible lectura del Prof. Roberto de Mattei. Me refiero a su historia del Concilio Vaticano II que, me consta, ha tenido amplia difusión en el mundo hispánico. Su último libro, dedicado al cardenal Merry del Val, posee las mismas características de excelencia, tanto en la seriedad con la que se aborda el tema como con la elegancia y accesibilidad de la prosa. 

Recuerdo que siendo adolescente, no sé por qué circunstancias, llegó a mis manos una revista de gran formato y excelente edición de la que no recuerdo el nombre pero sí recuerdo perfectamente que sus páginas centrales estaban dedicadas al cardenal Rafael Merry del Val; incluía una breve biografía y sus Letanías de la humildad. Quedé impresionado con esa oración e intrigado con la figura de ese purpurado. A lo largo de los años, siempre estaba atento a conseguir alguna biografía de él, y di con algunas. Pero, en todos los casos, se trataba de escritos piadosos, con estilo hagiográfico, que no están mal, pero me resultan insuficiente para hacerme una idea seria y clara del personaje. Finalmente, ha llegado la biografía escrita por de Mattei que colma en todos los sentidos ese deseo.

Rafael Merry del Val nació en Londres de familia española. Por parte de madre, hacia varias generaciones que estaban establecidos en Inglaterra; su padre, en cambio, era un diplomático español. Es decir, poseía sangre española y cultura inglesa, y poseía ambas lenguas y las cualidades de ambos pueblos. Recibió su formación en Bruselas e hizo su seminario en Roma, pues desde joven fue marcado con la seguridad de su vocación sacerdotal. Y aunque su mayor aspiración era el trabajo pastoral —que nunca dejó de hacer en la barriada popular del Trastevere— lo cierto es que León XIII lo llamó al servicio de la antecámara pontificia siendo muy joven y diácono, y desde allí, no dejó el Palacio Apostólico por el resto de su vida. 

Circunstancialmente, debió asumir la tarea de secretario del cónclave que eligió Papa a Giuseppe Sarto quien, apenas elegido como Pío X, lo designó secretario de Estado aunque sólo contaba con poco más de 30 años. Entre ellos se forjó la amistad que suele darse entre los santos. Juntos trabajaron para el bien de la Iglesia sorteando dificultades de todo tipo: las presiones internas ejercidas por grupo liberal, liderado por el cardenal Rampolla, o el enorme problema del Modernismo. Fue Merry del Val quien estuvo al lado de San Pío X en la redacción de la Pascendi y en la firmeza en perseguir y arrinconar esa terrible herejía, objetivo que lograron y que duró varias décadas. 

Luego de la inesperada muerte de San Pó X, Merry del Val era el candidato más claro al pontificado del grupo “conservador” —“integrista” lo llamaban—, mientras que los liberales preferían al cardenal Maffi. Finalmente, se optó por una solución de compromiso y se eligió al oscuro cardenal Della Chiesa, que reinará como Benedicto XV, ubicará a Merry del Val en el Santo Oficio —exactamente el mismo movimiento que había hecho San Pío X con su mentor Rampolla— y elegirá como secretario de Estado al cardenal Pietro Gasparri, un viejo zorro de Curia, brillante para la política y el dinero, y con una notable habilidad para mantenerse siempre en el poder. 

Merry del Val será nuevamente candidato en el siguiente cónclave aunque, una vez más, el triunfo será para el partido liberal que eligió al cardenal Ratti, quien tomó el nombre de Pío XI. Mantuvo al cardenal en su puesto del Santo Oficio, aunque no siempre se dejó aconsejar por él. Es sabido no solamente el mal genio del Papa Ratti, sino que, cuando Gasparri trataba los espinosos casos de los Cristeros en México y la Cuestión Romana con Mussolini, un gran opositor a ambos acuerdos fue Merry del Val, puesto que implicaban arriar banderas que la Santa Sede siempre había mantenido izadas, aún a pesar de permanecer los Papas prisioneros en el Vaticano. El cardenal Rafael Merry del Val murió en circunstancias no del todo claras en 1930.

El libro de Roberto de Mattei repasa cuidadosamente cada una de las etapas de la vida del Cardenal. Y lo hace mostrando todas las aristas y circunstancias que intervinieron en su toma de decisiones y, sobre todo, en su vida de santidad. Pero lo más valioso es cada una de las afirmaciones del autor está fundamentada en un abundantísimo respaldo documental. El libro tiene 1658 notas a pie de página en las que invariablemente se remite al lector a libros históricos y a documentos inéditos, puesto que de Mattei realizó su estudio de la vida del cardenal no solamente en material impreso sino también en los documentos inéditos que se conservan en el Archivo Apostólico Vaticano y en varios archivos más, como los del Ministerio de Exteriores de Italia o del Archivo de Estado de Roma. Se trata, entonces, de un libro que reúne todas las condiciones de un trabajo de erudición científica.

Sin embargo, es un libro que se lee no sólo con facilidad sino también con pasión. Al menos en mi caso, resultó ser de ese tipo de libros que resulta muy difícil dejar de leer y, aunque sea tarde a la noche, siempre uno dice: “Un capítulo más, y apago la luz”. Y así pasan las horas. No podía ser de otro modo vista la calidad científica y literaria del autor.

Merry del Val fue declarado venerable por Pío XII, que lo había conocido mucho personalmente y valoraba sus virtudes. Luego, por supuesto, su causa fue arrumbada con la de aquellos personajes que el discurso hegemónico del progresismo ha cancelado. 

Tengo esperanzas de que el libro pueda ser traducido pronto al español. Siendo el biografiado un español de sangre, auguro que alguna buena editorial se decida pronto a tomar para sí esta tarea. La obra, y Rafael Merry del Val, lo merecen. 

El libro ya está disponible en Amazon, y La Feltrinelli y otros sitios de venta.

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